ALTHUSSER/BADIOU.
Materialismo Histórico e Materialismo Dialético
São Paulo: Global Editora, 1986.
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Pag.15
la diferencia del materialismo histórico
y del materialismo dialéctico —los designaremos en adelante: MH y MD— marca la
extensión de la revolución teórica marxista: a la fundación de la ciencia de la
historia, esta revolución agrega, hecho único en el devenir del saber, la
fundación de una filosofía
absolutamente nueva, de
una filosofía “que ha hecho pasar la filosofía del estado de
ideología
al estado de disciplina
científica”
(MH - MD, 113), de tal manera que la
obra de Marx se presenta como una doble fundación en una sola ruptura, O más
bien: una doble ruptura en una sola fundación.
Restituida de esta manera a su contexto
estratégico, la obra de Althusser puede ser recorrida en el orden de
sus
razonamientos. No se trata aquí de
contarla, ni de confrontarla a las teorías existentes o a un concepto
indiferenciado de lo real, sino más bien de replegarla sobre sí misma, de
hacerla actuar, en tanto que teoría, según los conceptos metateóricos que
produce, de examinar si obedece a las reglas que su operación misma extrae, como
la ley de construcción de sus
objetos.
Pg.60
... Y aquí estoy pensando en el
materialismo histórico, teoría
fundamental
para la mayor parte de las ciencias “humanas” posibles y que
prácticamente ha sido proscripta de la historia de éstas. Por no estar basadas
en los principios del materialismo histórico y sus consecuencias, la mayoría de
las “ciencias humanas” permanecen prisioneras deí empirismo o sometidas a los
objetivos
de los que ellas son las técnicas. En
ambos casos les falla su
objeto y son casi
incapaces de hacer la teoría de ese objeto. ¿Cómo sacarlas de esta condición sin
el recurso de una filosofía que critique sus principios ideológicos o técnicos y
que les ayude a plantear
rigurosamente el problema
de su objeto y por ende de su teoría?
Pg.61
El materialismo dialéctico no está por
encima de las ciencias, no es sino la teoría de su práctica científica. Si no
estuviera constantemente sometido a las ciencias, si no estuviera atento a todos
los acontecimientos, a todas las revoluciones que caracterizan la existencia de
las ciencias, sencillamente
no existiría
Pero en la medida en que devuelve a las ciencias, en forma de
conocimientos de la historia de las condiciones y de la dialéctica de su propia
práctica, lo que ha recibido de ellas, añade algo esencial a los conocimientos
producidos por las ciencias. En este sentido el materialismo dialéctico puede en
ciertas ocasiones servirles de “guía” y, en otras, de “guardián” vigilante,
puesto que él mismo no es más que la teoría, el conocimiento de lo que
constituye la cicntificidad de las ciencias.
Como no puede haber otra “guía” por
encima del materialismo dialéctico, se comprende que Lenin haya atribuido a la
toma de posiHón científica en materia de filosofía el carácter de una verdadera
“toma de partido política”, vale decir, que le haya reconocido una importancia
vital decisiva. Se comprende que, al desempeñar ese papel, el materialismo
dialéctico exija la más elevada conciencia, el más alto rigor científico, la más
elevada vigilancia teórica, puesto que en el
dominio teórico es
el último recurso, la última instancia
posible para los hombres que, como los marxistas, se libraron de los mitos de la
omnisciencia divina o de la forma profana de la religión: el dogmatismo.
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